domingo, 18 de septiembre de 2011

Querida tú:

Tengo que decirte que me voy. Me marcho de viaje, lo necesito y mucho. Quiero irme y dejarte por un tiempo. Porque no quiero escuchar más tus mentiras. Eso de "yo ya paso de todo, si es que me da igual...", porque no es verdad. Y lo sé, porque te he oido llorar todas las noches por esas rayadas que te dan, es ya como si fuera una costumbre que por tus ojos caigan lagrimas. Y también  estoy harto de que llenes todo tu cuerpo de alcohol algún que otro sabado que podéis llegar a discutir o cuando estáis mal, para poder olvidar, pero no olvidas nada. Todo sigue ahí, sigues llorando, sufriendo por una persona muy importante en tu vida, porque sabes y sé que vives por y para esa persona. Y ahora estás así por escuchar a la razón antes de a mi. Solo te he escrito esto para decirte que me voy y que volveré cuando en vez de llorar, rías. Y que tu sonrisa sea permanente, de esas que nunca se quitan. Porque la vida está para vivirla, pero mejor si es con sonrisas y no con lágrimas, y menos por quien tú y yo sabemos, que aunque se merezca mucho, no mereces llorar por ello.
Atentamente: Tu corazón.

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